EL VARÓN TAMBIÉN
ENCARNÓ A VENUS.
Nota publicada en la revista digital: “Mercurio Cazimi” de
Néstor Echarte file:///C:/Users/Microhard/Desktop/Revista%20Mercurio%20Cazimi%20Nro%201/index.html#!/portada
Cuando hablamos de
varón nos referiremos a todo ser de género masculino que llego a su edad
adulta, pero al referirnos a la encarnación se toma desde el mismo momento que
el alma se materializa en cuerpo para vivir en la Tierra desde el día de la
concepción, para otros desde el día que asoma a la luz y respira con su primer
llanto. Se tomará como planeta y símbolo interpretativo a Venus para
relacionarlo e integrarlo al ser que crece evolucionando su energía femenina y
su energía masculina. Por lo tanto la hipótesis es que todo ser encarna con
energías femeninas y masculina y en el transcurso de su vida prevalece más una
que otra hasta poder integrarlas y vivir más feliz y con liviandad en el aquí y
ahora.
Citaré lo que afirma Bacher Elman en Astrología
1 capitulo VI: “Venus, femenina y magnética, es la conciencia de la armonía
resultante de la alquimia de las
transmutaciones emocionales. La
armonía puede definirse como la "conciencia de la unión cumplida" -
la antítesis de la separabilidad del Ego, nosotros como
individuos vivimos en, y para el yo, a través del primitivo Marte; Marte
regenerado, es aquella expresión del yo que está basada en el valor de la
integridad individual. Un ser humano no
puede "dar a otros" si él no ha establecido una conciencia de qué y
quién es él en su interior, una conciencia de sus potencialidades y la
determinación de realizarlas. Este
impulso de Marte hacia la propia conservación es la etapa necesaria por la cual
el Ego se identifica con las corrientes de vida a través de la
"proyección" y el resultante brilla. Cada uno de nosotros tiene que
crear un cuerpo-alma; no podemos crearlo para otro y nadie puede crearlo para nosotros.
Cada uno de nosotros tiene por lo menos una fase del cuerpo-alma que cumplir en
cada encarnación; nosotros no podemos realizar la de otro y nadie puede
realizar la nuestra. Ese, es en esencia, el propósito de la vibración de Marte
- conciencia de la individualidad. No obstante, nosotros sabemos que las
experiencias son las objetivaciones de nuestros propios estados internos los
cuales son "encendidos" por nuestros contactos con otras personas.
Cuando la vibración de Marte tiende a predominar, nosotros estamos impulsados a
usar nuestra conciencia propia para intervenir en la vida de otro, empujarlo
por todos lados, sojuzgarlo para nuestros propios fines. Este es Marte como un
desbaratador de la relación: la relación cumplida es la expresión de la propia
individualidad que contribuye a 1a vez al bien de otro. La vibración de Venus
es nuestra capacidad para actuar -de atraer hacia nosotros- en términos de
intercambio armonioso con otras personas. en cooperación y ayuda, con buena
voluntad y propósitos constructivos. En esta forma nuestras proyecciones son
fructíferas y la mutualidad de desarrollo está asegurada. Las corrientes de la
experiencia son alimentadas y sostenidas progresivamente.”
Nos antesala una sociedad en la cual el varón
era el que trabajaba con sacrificio y para un objetivo en el cual reinaba la
individualidad del poder ante los demás porque se lo respetaba por sus arduas
tareas que a veces no estaban en armonía con su propósito de vida y emanaba
tensión y autoritarismo hacia los demás como un escudo para no sentir
frustración ante ese saber que no era lo que él quería ser. O sea, usaba más
sus energías masculinas(Marte) que sus femeninas o ambas para llegar a irradiar
esa armonía de la que habla Bacher.
Hoy en día el ser
humano está evolucionando a una convivencia más armoniosa pero para eso debe
conocerse interiormente, saber que en todos yace esa dualidad de energías a las
cuales hay que integrarlas. Hoy en día, se siente que muchos hombres niegan ese
lado femenino y caen estresada mente o caóticamente en estados de angustias o
escapismo, sin saber que ellos también tienen el derecho de dar a luz su Venus
interior. Cuando Plutón transita Venus natal, Cuando Saturno pasa por su Marte natal, las cuadraturas y quincuncios
hace que el varón comience un proceso de transformación interior para integrar su ying
y su yang.
Hoy en día se habla
mucho en contra del machismo, y se salta a su extremo que es el feminismo, sin
saber que las dos energías pueden vivir y convivir armoniosamente. No existe el
machismo, no existe el feminismo, existe la dualidad en todos y en todo. El accionar pensando en el fin, en el
objetivo es mas masculino que el caminar por el camino disfrutando de las
experiencias para llegar a ese fin es el femenino. Por tanto cuando un varon
tiene armonizado sus dos energías y es consciente de ellas puede usarlas a
ambas o uno u otra segun la ocasión, según con quien este. Ellos también tienen
derecho a ir paso a paso deleitándose con lo afectivo, con el disfrute, con los
sentimientos, con las artes (de toda índole) y con su propio creación única e
individual.
Bacher incorpora a
Urano cuando dice (cita ídem anterior): “Se nos dice que "Urano es la
octava superior de Venus". La tríada emocional consta de Marte, Venus y
Urano. Mientras que Marte es la proyección individualista, masculina y Venus simboliza
su transmutación y refinamiento por medio de la relación. Urano es la
"fusión" de los dos dentro del individuo. Por lo tanto, la frecuencia
vibratoria superior de Urano es la mezcla de las potencialidades masculinas y
femeninas que se conoce como las "bodas herméticas", y la expresión
creadora de esta vibración manifiesta su cumplimiento sin la necesidad de un
compañero. Del estudio de este proceso vemos que Urano representa la expresión
de la unión suprema que no depende de las ilusiones de las relaciones emocionales;
porque en la relación el enlace de intercambio varón-hembra, está siempre
evidente. Las polaridades, fundidas, le permiten a la persona crear desde su
propio centro, en un nivel más elevado de conciencia emocional que cualquiera
de los dos, Marte o Venus, puede lograr por sí solo o en intercambio entre sí a
través de dos personas diferentes, Venus en Acuario, signo de Urano, es una expresión
trascendente de amor basado en el desapego y la libertad.”
Por esto vemos que
las crisis, el decaimiento, las angustias existen cuando Urano esta en aspecto
a Venus natal o en oposición a Urano natal (ya sea por tránsito, por progresiones
o direcciones). Son tiempo de replantearse actividades, lugares de disfrutes,
relaciones, trabajo y ahondarse en el interior de uno para reflexionar como
seguir viviendo si detrás de fines o disfrutando del paisaje por el camino a
atravesar para llegar a ese fin. Lo que nombra Bacher es crucial para las
relaciones de parejas porque ambos poseen y manejan las dos energías entonces
cuando uno está muy marciano, el otro le aporta lo venusiano o al revés.
Bacher sigue
diciendo: “Venus, en cualquier horóscopo, es el símbolo de la facultad estética,
así como de la potencialidad del amor. Ritmo, balance, proporción y gusto,
están tan evidentes en las relaciones cultivadas como en las cualidades de las
cosas que llamamos bellas. Venus es la reacción estética instintiva – el
resultado del refinamiento interno consiguiente a los procesos de
transmutaciones emocionales. Ella parece ser por lo tanto, nuestra habilidad
innata de percibir y apreciar el color, la línea, la modulación y la
proporción. Ella es gusto cultivado – la evaluación discerniente.”
En fin, parece que
nos lleva al desafío de la mutabilidad de estas energías desde el mismo momento
del nacimiento o de la concepción. Desde la concepción porque sabemos que el
niño por nacer siente todo lo que acontece a la madre, por eso es importante
una madre y un padre armonizados, maduros, conscientes. Desde el nacimiento
porque empieza a irradiarse a los ojos del niño las energías de venus en su ser
papá y en su ser mamá, por los cuales conoce como armonizar estas dos energías
y usarlas adecuadamente. El objetivo es ser conscientes que todos tenemos a
Venus y a Marte, lo femenino y lo masculino y esa energía uraniana de desapego
y libertad.