Era Domingo muy temprano
yo, paseaba por la plaza,
tú mirabas a las flores
como un hombre solitario.
Me paré para observar
esos movimientos lentos,
esa mirada tan dulce
que aceleraba mi corazón.
En el fresco pasto me senté.
El sol nos iluminaba
como la luna ilumina la noche,
como si Dios nos hablara.
Despertaste de tu sueño
y volviste a la realidad,
dirigiste tus ojos hacia mí
y sonreíste al compás del viento.
Poesía escrita en 1998, publicada en la revista literaria "Circulo Mitre" de Azul, prov Bs As, Argentina
No hay comentarios.:
Publicar un comentario